De las definiciones literarias me quedo con la situiente:
Uno no puede desnudarse de uno mismo al escribir. Y tampoco lo puede hacer al leer. Y hay ocasiones en las que lo que lees va al encuentro de lo que llevas dentro y un texto resuena mucho más intensamente en tus vivencias, en tus recuerdos o en tus ideas. Se produce una especie de reacción entre tú y tu lectura. No sé si será una osadía por mi parte llamar a este proceso íntimo, imprevisible e incontrolable, pero que se produce con cierta regularidad, la química de la lectura: un plus personal que se añade al hecho mecánico de leer...
Aunque nos desnudemos, siempre llevaremos encima una mochila en la que guardamos nuestras experiencias, los sentimientos, lo vivido e incluso lo señado que nos condiciona y nos hace asimilar las cosas de una manera u otra dependiendo de la mochila de cada uno.
Muy interesante Araceli, esta explicación en torno a lo que se puede esperar de la lectura.
Saludos
La definición no es mía. Es de Pep Albanell y está en un artículo suyo que se llama "Contagiar" y que aparece, junto a otros sobre la lectura, en un libro colectivo titulado "Hablemos de leer".
El comentario tampoco es mío. Es de una alumna mía que se llama Noelia. Yo sólo lo he colgado en el blog de la asignatura para que lo puedan leer todos los de la clase.
De todas formas, gracias de parte de Noelia.
Gracias de mi parte.
La verdad es que nuestra mochila, de esa que hablo, es nuestra vida, algo de lo que no podemos desprendernos.
Me entusiasma la lectura y por ello como dice Pep Albanell me parece un proceso íntimo.
¿Alguien se ha enamorado alguna vez? Seguro que sí y seguro que también alguien ha vivido alguna vez una historia de amor con un libro. Yo sí.
Hola Noelia. Estoy corrigiendo la segunda entrega de los cuadernos y quería decirte que otra chica de la clase ha escrito en una entrada que le había gustado mucho tu metáfora de la mochila. Pensé que te alegraría saberlo.
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